Semana 3
- Camila Levaggi
- 6 sept 2020
- 1 Min. de lectura
Para esta semana, decidí cambiar mi rutina e hice yoga por las tardes casi noches. Me sentí completamente diferente. En las mañanas, me pude quedar unos minutos más en mi cama por el frío y el cansancio, pero esto hacía que mi flojera se vaya más lento. Sin embargo, los días que hice la práctica de yoga por la noche, sentí que tuve mayor facilidad para dormirme. Como ya estaba agotada de todo el día, darme esos minutos de relajarme y apagar mi cuerpo hicieron que mi cuerpo sepa que ya era momento de tranquilizarse y parar.
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